Sandro Tonali, centrocampista del Newcastle, de 23 años, no podrá jugar al fútbol durante 10 meses por infringir las normas sobre apuestas en los partidos en Italia, según ha comunicado hoy la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Tonali fue parte de una red de apuestas ilegales en los partidos del Milan, club en el que jugó entre 2020 y 2023 antes de dar el salto a la Premier en un traspaso de 60 millones de euros. Tonali también deberá asistir a sesiones de tratamiento para ludópatas y dar una serie de charlas sobre su experiencia durante otros ocho meses, como parte del acuerdo con la Federación Italiana. El pacto, que se espera se aplique al fútbol internacional, excluirá a Tonali para el resto de la temporada de clubes y la Eurocopa 2024 del próximo verano.

“Está jugando un partido importante contra la ludopatía y lo va a ganar. Espero que además ayude a salvar la vida de muchos jóvenes que también están afectados por el mismo problema”, ha explicado su representante, Beppe Riso.

El Código Deportivo de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), en su artículo 24, recoge la prohibición “a los sujetos del régimen federativo, directivos, socios y socios portadores de carnet de clubes pertenecientes al sector profesional a realizar o aceptar apuestas, directa o indirectamente, incluso de personas autorizadas a recibirlas, relativas a los resultados de partidos oficiales organizados en el marco de la FIGC, la FIFA y la UEFA”.

Tonali y Nicolo Zaniolo (Aston Villa), centrocampistas internacionales de la selección italiana, abandonaron el 12 de octubre la concentración del equipo nacional en el Centro de Coverciano, previa a jugar contra Malta e Inglaterra, tras la notificación de que eran investigados por la Fiscalia de Turín por apuestas en plataformas ilegales.

El nombre de Tonali salió en un interrogatorio a Nicolò Fagioli, un futbolista de la Juventus que le habría citado como el introductor para darle de alta en centros de apuestas ilegales a los que se accede por invitación. Fagioli, que tiene 22 años y ha aceptado una sanción de siete meses, confesó haber recibido amenazas tras llegar a acumular deudas de hasta tres millones de euros que le incitaron incluso a pedir préstamos a varios compañeros. Se introdujo en el juego víctima de la abulia en una concentración de la selección sub-21 de la que Tonali era capitán. En la pasada primavera le sustituyeron durante un partido de la Juventus en Sassuolo. Había fallado en varias acciones y se fue al banquillo. “Allí lloré pensando en mis deudas”, explicó en el curso de la investigación abierta por la Fiscalía de Turín. Fagioli iniciará en breve una terapia que durará medio año y Tonali seguirá idéntico camino. “La adicción al juego es una plaga social. Tenemos que asegurarnos de que estos chicos pueden volver curados. No les abandonaremos”, garantiza Gabriele Gravina, el presidente de la federación italiana de fútbol.

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