Atraídos por un verano que hasta la semana pasada dio de qué hablar por sus elevadas y atípicas temperaturas, los turistas extranjeros y, en menor medida, los nacionales han vuelto a llenar los hoteles de España. Las pernoctaciones de estos dos grupos sumaron 38 millones de noches en septiembre, el mejor dato de la serie histórica para un mes de caracterizado por cerrar la temporada veraniega tras la llegada de temporales más fríos. Las estancias suben un 8,4% en los primeros nueve meses del año en comparación al mismo periodo del 2022, según el informe que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este lunes. El buen rendimiento es resultado, principalmente, de las visitas de los extranjeros, que acumularon 26,2 millones de noches, mientras que la cifra de los viajeros residentes fue de 11,8 millones.

La cifra sobrepasa los datos de 2019, cuando se produjeron 37,5 millones de estancias nocturnas en el mismo rango de tiempo. El sector comienza a dar señales de brío tras los dos años muy duros por el coronavirus, y a pesar de las sombras económicas que amenazan a la economía desde entonces. Los viajeros de Reino Unido (27,6%) y Alemania (19,3%) fueron el principal sostén de los hoteleros. Su aportación conjunta suma casi el 50% de ocupaciones hasta septiembre. Los visitantes de Francia (7,5%), Países Bajos (4,8%) y Reino Unido (4,1%) se sitúan en los siguientes puestos de la cola y completan los cinco países cuyos mercados alimentan principalmente al turismo internacional en España.

Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteleros y Alojamientos Turísticos (CEHAT) apunta a que el clima es el principal resorte que está impulsando el turismo en el país. “El tiempo ha sido muy bueno y mucha gente se ha animado a trasladarse durante los fines de semana y sobre todo en las distancias largas; principalmente extranjeros, que han sido el 70% de los viajeros que contabilizamos”, detalla el titular del gremio.

Bañistas a inicios de octubre en la playa de Ereaga en Getxo (Bizkaia), donde se espera que las máximas lleguen a 37 grados.Miguel Toña (EFE)

Las buenas sensaciones que dejó para el sector la ocupación de Semana Santa —que llegó a superar el 90% en los cuatro días festivos— fueron el mejor aperitivo para lo que se avecinaba en los siguientes meses. Promesa cumplida. De enero hasta agosto llegaron al país 57,7 millones de visitantes, solo un punto por debajo de la cifra de 2019. Y según la plataforma de comercio hotelero SitesMinder, las reservas actuales para lo que queda de año se mantienen un 20% por encima del mismo periodo de 2019, el año previo a la crisis de la pandemia y que se toma como referencia para evaluar la recuperación del turismo.

El sector resiste a la inflación

El sector demuestra una especial resistencia al azote de los precios que se inició por los problemas en las cadenas de suministro de la pandemia y que se consolidó con la escalada de precios energéticos provocada por la guerra en Ucrania. Más cara la luz y la electricidad, más elevados los costes empresariales. Y aunque la inflación se ha ido suavizando a lo largo del año, aún resiste en el 3,5%, lo que, en teoría, sigue perjudicando el poder adquisitivo de los turistas. Concretamente, los datos del INE muestran que la tasa anual del Índice de Precios Hoteleros (IPH) se situó en el 8,3%, lo que supone 5,1 puntos menos que lo registrado en septiembre de 2022 y dos más que la registrada el mes pasado.

Pese a todo, la hotelería sigue demostrando una resiliencia envidiable. Esto es algo que no sucede con otros sectores, como la manufactura o el comercio, castigados por un descenso en el consumo y el alza de los costes. Los datos reflejan que la facturación media diaria de los hoteles por cada habitación ocupada fue de 116,7 euros en septiembre, un aumento del 8% con respecto al mismo mes del 2022. Otro de los indicadores de rentabilidad del sector es el ingreso medio diario por habitación disponible, que está condicionado por la ocupación. Este alcanzó en septiembre los 88,9 euros, lo que supone una mejora del 11,9%.

Evolución por provincia

El sur de la Península, así como las provincias bañadas por el mediterráneo, fueron los destinos preferidos por los turistas residentes en España. Andalucía (21,95%), Cataluña (13,7%) y la Comunidad Valenciana (11,85%) encabezan las preferencias de los nacionales para vacacionar. Mientras que el principal destino elegido por los extranjeros fueron las Islas Baleares con un 32,1% del total de las pernoctaciones. En segunda y tercera posición se sitúan Cataluña (19,2%) y Canarias (18,7%).

La publicación del INE también indica que en septiembre se cubrieron el 66,2% de las plazas ofertadas, con un aumento anual del 3,6%. Un dato que mejoró durante los fines de semana, cuando llegó al 70%. Por zonas turísticas, en cambio, Calvià (Baleares) registró el mayor grado de ocupación por plazas (81%) y por ocupación en fin de semana (83%). Y fue la Isla de Mallorca, con 6,7 millones, la que sumó el número más alto de pernoctaciones en septiembre.

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