Las remesas son un flujo monetario internacional muy relevante. El Banco Mundial estima que crecerán en más del 3% en 2024 para alcanzar los 887.000 millones de dólares. Esta cantidad es superior al PIB anual de países como Suiza, Polonia, Argentina, Tailandia o Egipto.

Las remesas son las transferencias internacionales unilaterales que mandan las personas a sus países de origen, regularmente a familiares. Aunque no se tienen cálculos oficiales, se estima que gran parte se destina a las necesidades básicas del hogar, como cualquier otro sueldo o salario. Los corredores de origen-destino de las remesas están intrínsecamente vinculados con las dinámicas migratorias. Hoy en día, mucha de la migración internacional es de índole económica: la mayor parte de las personas migrantes salen de países en desarrollo hacia otros con mejores oportunidades económicas. Las remesas recorren estas mismas rutas, pero en sentido inverso, generalmente son enviadas desde economías desarrolladas hacía países en desarrollo.

Se calcula que el 78% de las remesas globales tienen como destino a los hogares en países en desarrollo. La India es el principal receptor mundial de estos recursos con 125.000 millones de dólares en 2023, y en segundo lugar se posiciona México con 67.200. Otros países que reciben remesas con cantidades que fluctúan entre 50.000 y 20.000 millones de dólares cada uno son, en orden de importancia: China, Filipinas, Francia, Egipto, Pakistán, Bangladés, Nigeria y Guatemala. La suma que reciben todos estos 10 mencionados comprende la mitad del flujo de remesas a escala mundial, por lo que se evidencia una importante concentración en el destino de estos recursos.

Debido al crecimiento del sistema financiero global, al aumento de la competencia en el mercado de remesas y a una mayor inclusión financiera tanto de las personas que remiten como de quienes reciben estos recursos, los costes en los principales corredores mundiales de remesas han disminuido de forma considerable en los últimos 20 años. Pese a estos avances, el coste promedio global para el envío de remesas se ubica en 6,2% de la cantidad enviada, y en la región del África subsahariana asciende a 7,4%. Estos niveles superan en más del doble la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, que es del 3%.

Así, resulta indispensable continuar promoviendo la inclusión financiera y la bancarización de las personas remitentes y receptoras de remesas para que puedan acceder a menores costes y mayor seguridad en el envío-recepción de estos recursos. Menores costes para el envío de las remesas se pueden traducir en mayores cantidades de estas hacia los hogares en los países en desarrollo

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