Muy pocas veces Garazi Sánchez ha pasado miedo sobre una tabla de surf. Una de ellas fue en Australia, cuando una zodiac le sacó del agua mientras un tiburón rondaba por la zona. La otra fue en julio de 2018, en la playa francesa de Hossegor: una ola estampó con toda su fiereza el cuerpo de la joven contra la orilla. “De repente, sentí un dolor en la espalda. Casi me desmayo. Me tumbé como pude, y cuando las quillas dieron con la arena, me fui a poner de pie, no podía andar y me desplomé”, recuerda Garazi. Tras consultarlo con varios especialistas, entró en el quirófano para someterse a una delicada operación de columna. “Tenía la sensación de que no me podía estar pasando a mí. Me decía: ‘esto es una broma”.

La recuperación duró diez meses, un tiempo repleto de incertidumbres y miedos. Un año después, Garazi estaba de nuevo sobre una tabla de surf y hoy sueña con participar en los próximos Juegos Olímpicos de París 2024. Esta historia de superación personal demuestra el carácter y la fuerza de la deportista vasca, un ejemplo dentro y fuera del circuito no solo por sus méritos sobre la tabla. También por su compromiso con el medio ambiente y los océanos. Pero no adelantemos acontecimientos.

Getxo, 1999. Garazi Sánchez cuenta con siete años de edad. Está acostumbrada a disfrutar del deporte al aire libre, en contacto con la naturaleza. Sus padres, amantes de la escalada y el kayak surf, pasan muchas horas con sus hijos cerca del mar. Allí, la familia es feliz. Y la pequeña empieza a surfear. Lo que al principio es un simple juego pronto se convierte en algo más. “Era una niña especial. Muchas veces la confundían con un niño”, comenta su primer entrenador, Gorka Yarritu. En la playa de Sopelana, Yarritu puso en marcha en 1998 la primera escuela de surf de Bizkaia, donde Garazi dio sus primeros pasos. “Para aquellos alumnos fue el inicio de su surf, y para mí fue el principio de lo que lo ha sido el proyecto de mi vida durante tantos años”, sostiene este monitor, una referencia absoluta en este deporte.

Garazi de divierte como nunca y comienza a competir. “El agua es de los pocos sitios en los que desconecto de manera tan natural”, admite la doble campeona de España de surf en 2017 y 2018. Enseguida destaca sobre sus rivales, con su talento natural y su esfuerzo como señas de identidad. Su perseverancia parece ilimitada y las olas del Cantábrico se le quedan pequeñas. Con solo 13 años, presenta un proyecto para irse a vivir y entrenar a Australia, una de las mecas mundiales del surf. Dicho y hecho. Cursa el bachillerato a distancia, su vida transcurre entre competiciones, viajes a destinos paradisiacos (México, Indonesia, Maldivas, California, Haití…) y muchas horas de entrenamientos.

Un miedo irracional

Pero en 2010, algo en su interior le hace frenar en seco. Tiene 18 años y, sin previo aviso, las dudas y los miedos paralizan su carrera meteórica. “Perdí todos los sponsors, dejé de surfear y no miré atrás. Me daba igual. El mundo me daba miedo, es increíble”, se sincera en esta nueva entrega de la serie Mejor conectados.

Es un miedo irracional, una ansiedad tan enorme que le impide llevar una vida normal. Pánico a entrar en un restaurante, a salir a la calle, a relacionarse con los demás. En medio de esa crisis vital, Garazi es consciente de que no puede afrontar la situación por sí sola. Sabe que debe pedir ayuda y recurrir a alguien que le guíe para reconectar con su vida y conseguir de nuevo un equilibrio con su círculo de amistades, con su familia y, sobre todo, consigo misma. Es entonces cuando aparece Gorka Alegría, su entrenador, amigo, coach, psicólogo, preparador… “Un día se acercó al colegio donde trabajo, y me encontré con una chica muy joven, pasada de peso para ser deportista y anímicamente muy tocada”, rememora Alegría.

Con independencia de los campeonatos que gane, el éxito es que tenga este empoderamiento personal, interno, para cumplir un sueño

Gorka Alegría, entrenador de Garazi Sánchez

El técnico se marca un primer objetivo: utilizar la herramienta del deporte para recuperar a la persona que hay detrás de la surfista. Horas y horas de terapia y trabajo que comienzan a dar sus frutos. En Portugal, llega el primer triunfo en las Qualifying Series, un punto de inflexión en la carrera de Garazi. Un antes y un después, porque la surfista demuestra que ha superado el bache y que está dispuesta a todo. A raíz de esa victoria, llegan más podios y medallas, hasta que la fatídica ola de Hossegor casi le deja postrada para siempre en una silla de ruedas. En plena cima profesional y personal, toca de nuevo volver a empezar.

Una recuperación de película

Al día siguiente del accidente, la joven ya habla con su entrenador con la mente puesta en recuperarse. Gorka Alegría sabe que no será fácil. Con la atleta postrada en la cama y tras pasar por quirófano, el técnico teme que el trabajo realizado en los últimos años se venga abajo. En este camino de superación personal, el apoyo de su colega Andy Criere, surfista profesional, ha sido también determinante.

Mientras, con la ayuda de su amigo Juan Labad, Garazi decide grabar en un documental todo este proceso por salir adelante y vencer cuanto antes a la adversidad. “Lo hago porque pienso que, si algún día me curo y puedo recuperar mi carrera profesional, me gustaría tener grabado lo que he pasado y recordarlo cuando gane, pierda o me queje de que hay mal viento”, explica. Y de nuevo, como en 2010, la atleta se sobrepone a las dificultades y se recupera en menos de un año.

Su capacidad de resiliencia es admirable. Entrena como nunca (una media de cinco horas al día) y su hambre por competir es infinita gracias a su fuerza de voluntad, disciplina y confianza consigo misma. Entre ola y ola, Garazi dedica su tiempo a otra de sus pasiones: la producción audiovisual. Es autora de dos documentales, Vergüenza (2020) y Quitando la vergüenza (2022), con los que quiere concienciar sobre la conservación de mares y océanos, y alertar de los efectos del cambio climático en el planeta.

Hoy, la surfista vasca es una fija en la selección española, sigue entre las mejores de los campeonatos de España y de Europa, y confía en clasificarse para la inminente cita olímpica en París. “Con independencia de los campeonatos que gane, el éxito es que tenga este empoderamiento personal, interno, para cumplir un sueño”, insiste su entrenador. Los ingredientes necesarios para ser feliz.

Amigos más allá del surf

El magnetismo de Garazi trasciende a las olas del mar. El deporte también le ha servido para hacer amigos fuera del circuito mundial de surf. Uno de ellos es el skater Danny León, el mejor especialista español en esta disciplina, que aspira a clasificarse para los JJ OO de París. El deportista madrileño -un surfista con ruedas- la conoció hace 14 años y han compartido multitud de eventos desde entonces.

“La primera impresión es que se trata de una chica muy seria, poco accesible, pero para nada es así. Garazi es encantadora, súper cercana, con un gran fondo. Dan ganas de apoyarla y ayudarle en todo lo que puedas”, comenta León, quien comparte con ella el amor por toda la cultura que rodea cualquier deporte de tabla. “El skate y el surf están bastante unidos, porque forman parte de un estilo de vida. Más allá de las competiciones, es increíble ese mundillo que se forma alrededor de nuestros deportes, la gente que conoces, cómo nos tratamos entre nosotros. Somos una gran familia”, señala.

La primera impresión es que se trata de una chica muy seria, poco accesible. Pero Garazi es encantadora, súper cercana, con un gran fondo. Dan ganas de apoyarla y ayudarle en todo lo que puedas. Es increíble ese mundillo que se forma alrededor de nuestros deportes, la gente que conoces, cómo nos tratamos entre nosotros. Somos una gran familia

Danny León, ‘skater’ profesional del equipo Red Bull

Al igual que la surfista vasca, el skater del equipo Red Bull (coincidió con Garazi en acciones de Dockers vinculadas con el deporte) también ha superado una lesión grave que le mantuvo en el dique seco durante unos meses. “Prepararse mentalmente es fundamental. Si entras en un bucle en el que lo único que haces es lamentarte, no mejoras. Tienes que ser consciente de lo que hay, fijarte en cada paso que debes dar, ir poquito a poco con paciencia, sin correr, porque hay lesiones que tienen unos tiempos y hay que respetarlos”, relata. Además de competir en París, Danny León confía en cumplir con otro sueño: surfear algún día junto a Garazi. “No he tenido esa suerte todavía, ¡ojalá sea pronto!”.

Historias inspiradoras con las que aprender en la vida

A través de la plataforma #MejorConectados, Telefónica reúne a grandes nombres propios de la sociedad española como Rafa Nadal, Ferran Adrià, Teresa Perales, Chema Martínez o Javier Gómez Noya, entre otros. Todos ellos explican sus propias vidas de superación personal, relatos muy inspiradores que ponen en valor el poder de las conexiones humanas. En este espacio se cuentan, además, historias tan diferentes y gratificantes como las del futbolista Keita Baldé, muy implicado en mejorar la situación laboral de los jornaleros durante la pandemia. O la de Discamino, una asociación para ayudar a personas con discapacidad a conseguir su sueño de hacer el Camino de Santiago. Porque cuando conectamos, somos capaces de hacer logros insuperables. 

“Queremos hacer nuestro mundo más humano conectando la vida de las personas”, afirma el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. Coincide con esta idea el director de Marketing Global de la compañía, Rafael Fernández de Alarcón, quien define Mejor Conectados como “el lugar donde inspirarse, encontrarse, conectar y lograr cosas increíbles”.

La plataforma cuenta con varios apartados motivadores como Aprende e Inspírate, en los que figuras como Perico Delgado, Iñaki Gabilondo, Toñejo Rodríguez, Toni Nadal, María Zabala o Amaya Valdemoro ofrecen, en primera persona, consejos y reflexiones que pueden servir de inspiración, superación y aprendizaje.