Un gran corrimiento de tierras en una explotación minera de la provincia de Erzincan (en el este de Turquía) ha sepultado a nueve trabajadores a los que cientos de rescatistas tratan de localizar. Se desconoce si se encuentran con vida o han fallecido. El alud también amenaza con provocar un vertido de cianuro en el cercano río Éufrates. Las autoridades han detenido a siete individuos este miércoles en relación con el caso.

El accidente se produjo el martes en la mina de oro del pueblo de Cöpler, en la zona a cielo abierto donde se lleva a cabo el proceso de lixiviación, es decir, aplicar cianuro para separar el oro de otros minerales y tierras. El corrimiento ocurrió en una zona de unos 200 metros de pendiente y desplazó 10 millones de metros cúbicos de tierra a una velocidad de 10 metros por segundo a lo largo de casi un kilómetro, según explicó el ministro del Interior, Ali Yerlikaya, que se ha desplazado a la zona para supervisar las labores de rescate. Un comunicado del Colegio de Ingenieros Geológicos señala que una de las causas probables del deslizamiento de tierras pueden ser las recientes lluvias, unidas a la “saturación” del terreno con productos líquidos usados durante la lixiviación.

En el momento del alud, cinco trabajadores se encontraba dentro de un contenedor, uno en la cabina de un camión y los tres restantes en otro vehículo, lo que ofrece cierta esperanza de hallarlos con vida, si bien 24 horas después del accidente todavía no se ha podido contactar con ellos. Su posición exacta está tratando de triangularse mediante el uso de radares, en un operativo que ha movilizado a 300 rescatistas y un millar de efectivos de diversos cuerpos, incluidos científicos y expertos. “La búsqueda continuará sin pausa, de día y de noche”, prometió el ministro.

Medios opositores han informado de que el corrimiento de tierra habría dañado los depósitos de cianuro y ácido sulfúrico que se utilizan en la extracción del oro, si bien las autoridades han desmentido este punto. El delegado del Gobierno en la provincia de Erzincan, Hamza Aydogdu, afirmó que “por el momento no se ha producido ningún vertido” y no se espera que haya vertidos tóxicos al río Éufrates, junto al que se encuentra la mina. Con todo, expertos del Ministerio de Medio Ambiente han comenzado a tomar muestras para investigar posibles filtraciones y el ministerio ha informado en un comunicado de que se han cerrado las compuertas de los desagües de la mina para evitar vertidos.

Empresa canadiense-estadounidense

El Ministerio de Justicia ha nombrado a cuatro fiscales para investigar el accidente y ha anunciado la detención de siete individuos presuntamente relaciones con la empresa, entre ellos el responsable de campo de la explotación, informó la cadena estatal TRT. Anagold es la firma que explota la mina desde 2010 y es propiedad de la compañía canadiense-estadounidense SSR Mining (80%) y del conglomerado turco Calik (20%), muy cercano al Ejecutivo del presidente, Recep Tayyip Erdogan.

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Varios expertos se han quejado de que la mina no cumple con los estándares de seguridad necesarios. En junio de 2022, se produjo un vertido de 20 metros cúbicos de cianuro en un terreno vacío al explotar una tubería de la mina. La explotación permaneció entonces cerrada durante 88 días, mientras duraba la investigación, que concluyó con una multa de 16,5 millones de liras (algo menos de un millón de euros en ese momento). Sin embargo, el mismo año, el Gobierno perdonó una deuda en impuestos de 209 millones de liras (unos 10 millones de euros), según denunció el diario Evrensel.

El pasado noviembre, la Unión de Colegios de Ingenieros y Arquitectos de Turquía (TMMOB) impulsó una denuncia contra la mina de Anagold, alertando de “los riesgos de derrumbes y aludes” por las malas prácticas de la empresa y porque se encuentra sobre una falla activa en una zona de gran actividad sísmica. “Decíamos que se acercaba un desastre, y al final ha ocurrido”, lamentó la organización en un comunicado. Los partidos de oposición se han quejado de que, pese a las advertencias de los expertos, las autoridades permitieron ampliar las operaciones de la mina.

El portavoz parlamentario del partido centroizquierdista CHP, Gökhan Günaydin, denunció que mientras en la Unión Europea y en otros países se han prohibido ciertos procesos con cianuro en la minería de oro, en Turquía se siguen haciendo pese a sus graves consecuencias medioambientales y para la salud.

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