Las empresas que tradicionalmente registran en España mayores ingresos dispararon los márgenes sobre sus ventas durante el conjunto del año 2023, logrando alcanzar con ello máximos en la serie histórica. Así lo muestran los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, englobados a su vez en el Observatorio de Márgenes Empresariales puesto en marcha conjuntamente hace casi un año por los ministerios de Hacienda y de Economía y por el Banco de España. Según indican las cifras actualizadas este jueves por la Agencia Tributaria, la ratio entre el resultado bruto de explotación de las grandes compañías y sus ventas se situó a cierre del cuarto trimestre del ejercicio en el 12,87%, algo por encima de la proporción alcanzada en el conjunto del ejercicio 2022, que ya había sido la mejor de la serie.

Los datos, pese a todo, muestran una estabilización en la tendencia alcista anotada desde el comienzo de la crisis inflacionaria, iniciada en verano de 2021 y agravada tras el comienzo de la guerra en Ucrania. El margen sobre ventas de las empresas con más facturación se disparó entre 2021 y 2022, registrando al cierre del segundo ejercicio analizado una subida anual de casi dos puntos porcentuales, hasta llegar al 12,7%. Un año después, el alza ha sido de apenas dos décimas.

Los datos de la Agencia Tributaria se basan principalmente en las declaraciones de IVA y en las retenciones por rendimientos del trabajo, por lo que dejan fuera a sectores de gran peso en España como el financiero, que no tributa por el principal impuesto al consumo. El monitor también utiliza la información procedente del impuesto sobre sociedades, si bien este lleva cierto decalaje en el tiempo, por lo que no ha podido utilizarse para la radiografía de los últimos meses.

A su vez, la agencia permite diferenciar entre quintiles de ingresos, lo que da pie a establecer comparaciones entre las empresas más y menos fuertes del país para ver cómo les han afectado las crisis energética y de precios. Es en este punto donde se pueden ver las diferencias entre las compañías con mayor y menor facturación.

Así, los últimos datos sugieren que son las empresas del último quintil, es decir, el 20% de las compañías que más ingresos registran, las únicas que siguen subiendo los márgenes. De hecho, los otros tramos de facturación analizados han rebajado el indicador de un año a otro, anotando reducciones drásticas en los dos quintiles inferiores. En el primero de ellos (el 20% de empresas con menores ingresos), que tradicionalmente registra niveles muy escuetos, el indicador ha pasado del 8,69% en 2022 a tasas negativas en 2023. El segundo quintil, por su parte, ha llegado al 2,67% desde el 10,55% de 2022.

El aumento de los márgenes empresariales no representa necesariamente una evolución al alza de los beneficios de las organizaciones. El indicador es útil para analizar otras variables y, por ejemplo, saber si la subida obedece a la optimización de los recursos por parte de la compañía; a factores externos, como puede ser el aumento de los tipos de interés; o a una traslación a los bienes y servicios del incremento de los costes de producción.

En el caso analizado, según explica la metodología del observatorio, los márgenes sobre ventas y el alza registrada en las empresas con más ingresos parecen mostrar que sí ha habido una traslación de los costes a los precios finales de venta en este grupo de compañías. En estas situaciones, en las que hay más elasticidad de precios y las compañías tienen más capacidad de maniobra, cabría esperar que la tendencia vaya a la inversa una vez que se revierta la coyuntura. Es decir, cuando amaine la crisis inflacionista.

La evolución de los márgenes de las grandes compañías y sus efectos en la inflación, sobre todo la de los alimentos, han llevado al Gobierno y a la patronal a protagonizar varios rifirrafes a lo largo de los últimos meses. El observatorio nació tras una petición formal de datos por parte de los dos grandes sindicatos para encarar la negociación salarial, algo que no sentó muy bien al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. Sumar fue más allá y recientemente propuso al PSOE la puesta en marcha de un impuesto extraordinario que propicie la rebaja de los precios en la producción, elaboración y distribución de comida. La formación liderada por Yolanda Díaz, en concreto, planteó hace unas semanas un gravamen de hasta el 1,2% que incida en la cifra de negocios de aquellas empresas del sector con una facturación superior a los 100 millones de euros. La idea es castigar los “comportamientos abusivos” de las compañías, dijo la vicepresidenta segunda, y propiciar una rebaja de los precios.

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