En 2023, las tensiones geopolíticas pasaron factura al comercio exterior europeo. Las exportaciones encadenaron tres trimestres de caídas y fue solo gracias al buen arranque del año, cuando crecieron un 2,4%, que las ventas del Viejo Continente terminaron con un leve repunte interanual del 0,8%. Se trata de un giro de timón respecto a lo ocurrido un año antes, cuando las exportaciones repuntaron con fuerza un 8,1%, según las estadísticas de comercio internacional publicadas este jueves por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Las importaciones de bienes y servicios también cayeron en 2023 un 5,5%, encadenando seis trimestres de tasas negativas. Aunque el documento no tiene en cuenta el efecto de la inflación, es previsible que si se contemplara la subida de precios, las exportaciones en realidad se habrían contraído. Así lo explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, que asegura que el volumen del comercio mundial y de España ha disminuido en términos reales.

En el último trimestre del año, el peor desempeño regional estuvo protagonizado por Francia y el Reino Unido, donde las exportaciones cayeron un 3,8% y un 6,2%, respectivamente. Por contra, Alemania sacó músculo y repuntó un 1,6% entre octubre y diciembre, reflejando mayores ingresos provenientes de servicios empresariales y de tecnologías de la información. A nivel interanual, los germanos, franceses e italianos fueron de los pocos países de la OCDE que se anotaron tasas positivas en sus exportaciones. Los datos de España no figuran porque la estadística se centra en los países miembros del G-20.

Los datos del comercio exterior coinciden con los vaivenes de la economía europea en el último año. En este período escapó por los pelos de la recesión gracias a un último trimestre en el que el PIB se estancó, contrarrestando así la contracción del 0,1% observada en los tres meses anteriores, según los datos de Eurostat. De esta forma, el crecimiento en el conjunto de 2023 fue del 0,5% en la zona euro y la UE. Por si fuera poco, la economía regional ha entrado en 2024 con menos vigor de lo previsto, según confirma la Comisión Europea en sus últimas previsiones económicas de invierno. Estas apuntan a un modesto crecimiento del 0,9% para la Unión Europea. En paralelo, es previsible que las tensiones con China y las sanciones comerciales a Rusia enfríen los intercambios de bienes y servicios y en consecuencia se tengan que rediseñar los flujos comerciales.

Comercio exterior del G-20

El G-20, el club de los países más ricos, tampoco ha salido indemne de las dificultades que se atravesaron el año pasado, con la guerra en Ucrania, la crisis energética, los problemas de la industria y las subidas de tipos. Sus exportaciones cayeron un 3,3% en el año, aunque en el último trimestre dio síntomas de estabilización —la tasa fue del -0,1%— gracias sobre todo a la recuperación de los países del sudeste asiático, que compensaron la persistencia de la atonía de Europa y Estados Unidos.

Por países, las exportaciones estadounidenses se estancaron en el último trimestre de 2023 gracias a que las ventas de suministros industriales compensaron la caída de las ventas de automóviles. Su principal rival comercial, China, obtuvo mejores resultados y se anotó un aumento del 0,6% en el cierre del año, impulsado por los productos de alta tecnología como los teléfonos móviles. Las exportaciones también aumentaron en Japón y en Corea debido a las fuertes ventas de coches y una recuperación de la actividad de semiconductores. Por último, el aumento de las ventas de materias primas impulsó el crecimiento de las exportaciones en Australia, Indonesia y Brasil.

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