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Expertos y turistas recelan de la iniciativa de cerrar la Plaza de España de Sevilla para garantizar su conservación | Andalucía | España

Apenas hace cuatro horas que Christian e Irene han aterrizado en Sevilla procedentes de Italia. Lo primero que han hecho, después de dejar las maletas, ha sido ir a la Plaza de España. “Para nosotros este es el lugar más icónico de la ciudad, lo que más ganas teníamos de ver, más que la Catedral”, explica él. Cuando se les indica que la intención del alcalde hispalense, José Luis Sanz (PP), es cerrarla al público y cobrar a los turistas, les cambia la cara. “Parece una locura, esto es un espacio público”, replica Christian y pone a Venecia, en su país, como ejemplo: “Allí se quería cerrar la plaza de San Marcos, pero fue imposible”.

La propuesta del regidor de cerrar el conjunto monumental ideado por el arquitecto Aníbal González y cobrar una tarifa a los turistas por acceder sigue generando polémica y sorpresa, no solo entre los partidos políticos de la oposición, sino entre los expertos. “Da la sensación de que es un proyecto que está poco maduro porque no lo podemos situar en un contexto general, tampoco permite confirmar que esta iniciativa será algo aislado o si se extenderá a otros espacios”, señala el urbanista Juan Ruesga, que también advierte de que no se ha consensuado con el resto de actores principales. Entre ellos el Gobierno, que es copropietario del espacio.

Sanz ha dicho esta mañana que ahora presentará el proyecto al nuevo subdelegado del Gobierno -que ha tachado de desleal la iniciativa por haberla hecho pública sin haberla puesto en conocimiento del Ejecutivo- y después con el Ministerio de Hacienda, de quien depende la Dirección General de Patrimonio que debería firmar el convenio que ha propuesto el consistorio. Tendrá que ser muy persuasivo, porque de momento, cuenta con el ‘no’. Su titular, la sevillana María Jesús Montero, ha sido categórica a través de su cuenta X: “Privatizar el espacio público no puede ser la respuesta para el cuidado y preservación de la Plaza de España de Sevilla, una joya cultural que pertenece a todos y a todas. Desde luego, el Ministerio de Hacienda no se va a prestar a ello”.

El alcalde ha insistido esta mañana en que la intención de cerrar la plaza y de aplicar una tasa tiene por objeto exclusivamente garantizar el mantenimiento del enclave de cara al aniversario de la Exposición Universal de 1929, que es para la que se diseñó la Plaza de España. “Este es un espacio emblemático y tiene que llegar en buenas condiciones a 2029 para esa conmemoración, este espacio no se puede mantener solo con el IBI que pagan los sevillanos”, ha señalado.

La tasa, cuya cantidad se quiere concretar con el Gobierno de España, pero que el alcalde cifra entre tres y cuatro euros, serviría para atajar los problemas de conservación y de seguridad del Parque de María Luisa, donde se levanta la Plaza de España, que lleva años siendo diana de actos vandálicos, que se traducen en destrozos de los azulejos, los bancos y otros adornos cerámicos que le otorgan buena parte de su singularidad. “Permitirá contar con una vigilancia de 24 horas los 365 días del año y crear un taller de restauración dedicado permanente a conservar el estado de la plaza”, ha recalcado el alcalde, tras asegurar que “Sevilla no dispone de un ejército de policías locales para garantizar la seguridad del recinto”.

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La Asociación de Defensa del Patrimonio de Sevilla (ADEPA), que ha hecho de la protección de la Plaza de España una de sus principales banderas, ya propuso en 2018 que se aplicara una tasa a los visitantes para destinar esa recaudación al mantenimiento del complejo. Su presidente, Joaquín Egea, desvincula su petición de la iniciativa del Ayuntamiento. “Las circunstancias en las que la planteamos son distintas”, señala. “La Plaza de España sufre tres problemas que aún no se han solucionado, su conservación es defectuosa, hay un problema grave de vandalismo y tiene una zona de oficinas que entre otras cosas implica el establecimiento de máquinas de aire acondicionado que aún no se han quitado”, explica.

Para Egea los contratos que han ido suscribiendo los distintos gobiernos municipales para tratar de garantizar la seguridad en el complejo “son deficitarios e inútiles”. “En el parque siguen los destrozos”, señala, algo que también ha reconocido el propio alcalde esta mañana al señalar que el contrato de conservación por 100.000 euros que se acaba de sacar a licitación “no arregla el problema”. “Si alguien cree que la conservación de la Plaza de España va a requerir solo 100.000 euros se engaña”, ha señalado.

ADEPA considera que el planteamiento de cerrar la Plaza de España tiene “zonas oscuras que no se terminan de aclarar”. Egea reclama transparencia sobre el destino de esa tasa que eventualmente se recaude y se plantea también si debería ser necesaria porque considera que los eventos privados que tienen a la Plaza de España como epicentro, como el festival Icónica o el desfile de moda de Dior, han debido de dejar ingresos suficientes que deberían haber sido destinados a la conservación del espacio. “Si con ese alquiler se cubren las necesidades de conservación y vigilancia no sería necesario el cierre de la Plaza de España”. ADEPA lleva tiempo reclamando conocer cuáles son los ingresos y los gastos que tiene la Plaza de España, sin éxito. Este diario también ha preguntado por lo que recibe el Ayuntamiento por ceder ese espacio al festival Icónica, sin lograr un dato concreto. El alcalde, eso sí, no ha parecido partidario de prorrogar el acuerdo con la organización del festival, que expira en 2025. “No quiero ni una carpa más en la Plaza de España”, ha señalado.

“Es una tasa rara”

Pero en esa colaboración púbico-privada podría estar la solución para conseguir ingresos sin necesidad de repercutir en los gastos de seguridad y conservación en el turista extranjero y en los autóctonos de fuera de la provincia de Sevilla, según sostiene Ana García profesora titular de la Facultad de Turismo y Finanzas de la Universidad de Sevilla. “Es cierto que estos eventos tienen un impacto sobre el espacio, pero garantizan repercusión en el exterior de la imagen de la ciudad y también ingresos que se podrían destinar a su mantenimiento”, señala. García también recela de la finalidad recaudatoria que esgrime el Ayuntamiento. “Que no se disponen de otros instrumentos de recaudación no es justificación suficiente para cerrar una plaza que es un espacio público de convivencia y de libre acceso”, indica.

“Esta iniciativa es rara porque no se ha planteado así en ningún otro lugar”, señala en alusión al carácter finalista de la conservación y la seguridad que se le ha dado a la medida. “Si es para eso, se podría aplicar a otros muchos lugares de Sevilla que también sufren vandalización”, señala García, Una opinión que comparte Ruesga y la Federación Andaluza de Agencias de Viajes. “El turista ya paga por el alojamiento, por el transporte, por las entradas para los monumentos, actividades por las que el Ayuntamiento ya recauda tasas de manera indirecta”, indica su presidente Luis Arroyo. “Tampoco compartimos que se aluda a la seguridad, porque en el Parque de María Luisa no hay problemas de ese tipo y si es vandalismo, se trata de un problema de seguridad ciudadana que no debe asumir el visitante”, añade.

El alcalde también se opone a quienes cuestionan que se esté privatizando un espacio público y ha puesto el ejemplo del Alcázar de Sevilla, además de señalar que los sevillanos podrán seguir disfrutando de la Plaza de España. “El uso del espacio no va a cambiar para el sevillano. Nadie cuestiona esto, pero un señor que venga de Londres y tenga que pagar tres o cuatro euros por hacerse una foto en la Plaza de España igual que hago yo cuando voy a Londres…”, ha indicado.

En la Plaza de España hay quien comparte la visión del ayuntamiento, como Antonio y su mujer, un matrimonio de Valencia que ven bien la iniciativa siempre que el dinero recaudado se destine a la conservación. “Si se rentabiliza el mantenimiento me parece bien, ahora te cobran hasta por ir al baño, los monumentos no son fáciles de conservar, fíjate pagar dos euros con toda la gente que viene a visitar la Plaza de España”, indica Antonio. Este enclave es el segundo más visitado de Sevilla después de la Catedral. De acuerdo con el alcalde, de los cuatro millones de turistas que recibe la ciudad, al menos el 80% visita la Plaza de España. Entre ellos Loraine y Clifford, un matrimonio de Canadá. “Esto es un lugar para la gente, está dentro de un parque, no parece que tenga mucho sentido”, cuenta ella. Marta López, una sevillana que viene de hacer ejercicio por el Parque de María Luisa también lo tiene claro: “¿Qué voy a tener que hacer, llevar el DNI para poder venir a correr?”

Sanz también ha querido desvincular este debate del de la tasa turística, una medida a la que él no se opone, pero “siempre y cuando la pida el sector y se concrete quién la recauda”, ha señalado. El alcalde ha comparado su iniciativa con el pago en el Coliseo de Roma. “Allí se paga tasa turística, pero también se paga por visitarlo”. “Quizás lo que habría que replantearse realmente es si esta situación con tanto turismo es sostenible”, advierte García.

«No se pueden hacer paralelismos con otros espacios»

Desde el entorno del consistorio se han puesto como ejemplo otros espacios abiertos como el Pueblo Español en Barcelona o el espacio del Teatro de Mérida en los que se cobra una entrada al público. Incluso desde la Consejería de Turismo -contraria a la tasa turística- también se hace hincapié en que la Plaza de España es Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento, por lo que esta construcción obtiene el grado máximo de protección que establece la Ley de Patrimonio Histórico Español. “No es por tanto una avenida ni una calle”, puntualizan las fuentes consultadas.

“No se pueden hacer paralelismos ni en el carácter del recinto ni en los metros cuadrados. En Mérida el espacio está acotado y el Pueblo Español es mucho más pequeño en metros cuadrados”, subraya Ruesga. “La Plaza de España es un edificio singular y de primerísimo orden a nivel mundial”, añade.

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By Henry Valdivia

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